Quisiera, antes de meterme en harina, aclarar que este artículo forma parte de un blog y, por lo tanto, lo que eso significa. Un blog es un artículo escrito de manera personal, expresando una opinión o relatando algo de manera personalizada. Este artículo está redactado letra a letra por el abajo firmante y expresa únicamente su opinión respecto del tema tratado.
Sé que quizá estas letras generarán controversia para algunos y acepto, por supuesto, opiniones o aportaciones al respecto, siempre desde el respeto. Yo mantendré el debate si así se diera el caso…
Y ahora ya sí, me pongo el delantal.
Pongamos un ejemplo de sobra conocido, el fútbol:
Para que un equipo pueda formar parte de una liga de tercera regional tiene que cumplir una serie de requisitos para solamente poder acceder a la competición.
Para poder ascender de categoría debe demostrar, con diversos partidos, que es el mejor de los equipos de su región y solo así podrá competir otro año en la liga nacional de segunda división.
Para poder competir en la primera liga deberá quedar ese año entre los mejores de la suya.
Una vez alcanzada esa primera liga nacional, deberá al menos poder quedar en un primer o segundo puesto para competir en una liga europea y, tras ganar, demostraría que ese equipo es el mejor de Europa o campeón de Europa.
Ahora traslademos esto al mundo de la salsa:
Cualquier promotor con un presupuesto que no sería excesivo podría organizar un campeonato nacional o incluso mundial de salsa.
Para poder acceder a él o participar no sería necesario acreditar ser campeón de ninguna otra competición relacionada.
Los jueces o jurados que decidirán sobre las exhibiciones no tienen que tener título alguno y no está regulado su modo de valoración. Dependerá de cada competición y de lo que establezca el promotor de turno.Lo mismo ocurrirá quizá paralelamente en otros tantos lugares del globo terráqueo que, en un momento u otro, organizaron su propio mundial de salsa.
¿Pueden entonces coexistir cientos de campeones mundiales de salsa cada año en todo el mundo?
La respuesta es sí.
Solo en España se celebran cada año al menos 10 de esos campeonatos y, por citar solo unos pocos países donde también se celebran: México, Venezuela, Perú, Colombia, Panamá, EE. UU…
Reafirmo lo que anteriormente decía: coexisten cada año en el mundo cientos de Campeones del mundo de salsa con su ficticio título, porque, repito de nuevo, bajo mi opinión personal, tener uno de esos títulos de campeón del mundo no demuestra en absoluto serlo realmente.
Un título de campeón mundial de salsa no acredita que su portador sea el mejor bailarín de salsa del mundo.
Y quiero hacer aquí un último matiz: con esta reflexión no pretendo restar mérito a quien participa, compite y gana uno de estos campeonatos. Ganar una competición requiere preparación, trabajo, disciplina y talento, y quien la gana es, legítimamente, campeón de esa competición.
Lo que cuestiono es algo diferente: que ese título pueda utilizarse como demostración objetiva de que esa persona es el mejor bailarín de salsa del mundo, cuando existen multitud de competiciones independientes, con participantes, organizadores, jurados y criterios diferentes.
Por eso, quizá la próxima vez que escuchemos decir que alguien es «campeón del mundo de salsa», antes de asumir que estamos ante el mejor bailarín de salsa del planeta, podríamos hacer una pregunta muy sencilla:
¿Campeón del mundo de qué mundial?